En la Vuelta al Bajo Aragón con la Academia Maté (I)

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Actualidad (08/08/2016)

La Vuelta Ciclista al Bajo Aragón es probablemente por prestigio, historia, medios y organización, la mejor carrera cadete de toda España. Cada año se dan cita 200 ciclistas de varios países, y desde este blog nos hemos infiltrado en la Academia Ciclista del corredor de Cofidis Luis Ángel Maté, con quien seguiremos la carrera y os la transmitiremos en una pequeña serie que comienza hoy.

La Vuelta tiene cuatro etapas divididas en cinco días. Por normativa, los ciclistas de categoría cadete no pueden correr más de tres días seguidos, por lo que antes de la cuarta etapa se introduce un día de descanso. La primera jornada es un prólogo de 2,2 kilómetros por las calles de la localidad zaragozana de Maella donde se realizan las primeras diferencias.

Para los chavales, verse en ese ambiente con las callejuelas llenas de gente animando, un despliegue importante, parecido para ellos al de una carrera profesional –rampa de salida en la crono, jueces dándoles la cuenta atrás, el calentamiento previo, la concentración- es una verdadera pasada. De hecho, es probablemente lo más parecido al Tour de Francia que se disputa en esta categoría.

Lo más interesante de esta Vuelta son las reuniones de estrategia antes de cada etapa, porque cuando pasen a juveniles tendrán que hacerlas. Se les asigna un rol a todos los ciclistas, en función de sus cualidades, la situación en la clasificación general y el tipo de etapa que haya por delante. Tras la primera contrarreloj, los corredores de la AC Maté no están entre los primeros, pero las diferencias todavía son muy pequeñas y puede pasar de todo.

El siguiente paso será la primera etapa en línea, de 52 kilómetros entre las localidades de Nonaspe y Chiprana, con dos Metas Volantes y dos puertos de Montaña. Igual que en las vueltas de profesionales, aquí hay clasificación general, por puntos, de montaña, metas volantes y maillot blanco para el mejor cadete de primer año, además de una clasificación femenina. Sin duda, verse en un pelotón de 200 ciclistas –algunos de países como Bélgica o Francia-, con una fila de 30 coches de equipo, neutros, médicos y jueces detrás motiva a cualquiera y es una de las experiencias que luego quedan para el recuerdo.

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