Mitos alimenticios antes de las carreras

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Aula pedagógica (30/09/2016)

Para los ciclistas, la alimentación es uno de los pilares básicos de su progresión deportiva. Unos buenos hábitos de comida son importantísimos para rendir bien, pues aportan al organismo los nutrientes necesarios para que responda en momentos de máximo esfuerzo. Evidentemente, en el caso de los niños no podemos ser tan estrictos. Pero sí hay que encaminarse a crear un hábito saludable para ellos. No tanto por las carreras –aunque lo notarán en ellas- sino principalmente por preservar su salud y crear costumbres sanas.

De ahí que hoy queramos mostrar algunos mitos alimenticios para antes de las carreras en los niños, especialmente en edades tempranas donde las pruebas duran menos de una hora –de infantil hacia abajo-, son prácticas que siguen siendo muy comunes a día de hoy pero con los que no se hace el más mínimo favor al chaval. Ni en la carrera en cuestión, que al fin y al cabo es lo menos importante, ni tampoco a su salud lo cual ya es más grave.

Pasta antes de la carrera. La comida del ciclista, ya hablaremos de eso con carácter general más adelante, debe ser rica en hidratos de carbono y la pasta tiene muchos. Hasta ahí bien. El problema es cuando los niños y sus padres llevan los platos de pasta para que el niño se lo coma media hora antes de correr –y eso ocurre con más frecuencia de la que pensamos-. En lugar de aumentar su rendimiento, lo que le provocamos es un problema porque tendrá que correr en plena digestión y su organismo puede colapsar. En cualquier caso, irás más despacio. Un profesional, que va a hacer seis horas de esfuerzo, sí debe comer pasta… pero un par de horas antes de la salida como mínimo.

Desayunar muy fuerte. Aún hoy hay mucha gente que piensa que un desayuno de elefante es la mejor manera de afrontar una carrera que durará, como mucho, 45 minutos. Si la prueba es por la mañana, desayunar en abundancia no tiene sentido. Para una carrera matinal, la comida clave de verdad es la cena de la noche anterior. Ahí el cuerpo sí habrá hecho la digestión y trasladado a la sangre todos los nutrientes. En el desayuno, esos nutrientes estarán listos para usarse una vez acabada la carrera. Es mejor desayunar hasta saciarse –saciarse, no llenarse hasta arriba- y, si luego entra un poco de hambre, tomar una pieza de fruta antes de la salida.

Durante la prueba. Además de quitar la sensación de vacío del estómago, la pieza de fruta anterior a la salida tiene otra función: evitar que entre el hambre en plena carrera. Porque en una prueba inferior a una hora –en cadetes y junior ya empieza a ser otra historia- la comida no es necesaria, al contrario que el agua. Pero es frecuente ver a niños de 12 años con geles y barritas en los bolsillos. En pruebas tan cortas el cuerpo no tiene tiempo de asimilar alimento alguno, por lo que el avituallamiento sólido está de más.

Son sólo unos cuantos mitos y creencias falsas en relación a la alimentación, sobre la que planean muchos más. Lo único que sí es irrefutable es que una buena alimentación es fundamental para un ciclista, pero para lograr esa práctica correcta hay que conocer bien tanto los alimentos como las cantidades y el momento en el que introducirlos en la dieta. Y no es tan sencillo como se puede pensar.

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