Nociones básicas para el sprint

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Entrenamiento (09/09/2016)

En las primeras carreras en la vida de los niños –una vez han pasado la edad de hacer gymkhanas- hay que tener en cuenta que el factor determinante es el sprint, sí o sí. Son carreras cortas y cuyo trazado normalmente es llano, algo por otra parte lógico dada la edad de los participantes. Así que hoy vamos a tomar unas nociones básicas para realizar un sprint. El objetivo no es tanto ganar carreras como ir aprendiendo a colocarse, medir distancias y, en definitiva, conocerse en esta faceta tan resolutiva de la bici.

Realmente el sprint es una verdadera ciencia, por lo que en unos cuantos párrafos no se puede dar una clase muy amplia sobre ellos. Los equipos profesionales dedican concentraciones enteras a hacer lanzamientos, colocación y resolución de sprints. No es tan sencillo como se ve por la tele. En cualquier caso, sí podemos ir tomando algunas ideas que nos vendrán bien. Y para eso, nada mejor que el juego. Porque divierte, cansa positivamente y el aprendizaje se queda.

Para ello necesitaremos un grupo de unos cuatro chavales. Es bueno irse a un descampado o llano sin tráfico o, en cualquier caso, a una carretera que tenga poco paso de coches. El asunto es que esos cuatro niños vayan en fila. Se puede trazar un circuito poniendo algún cono como límite. En cualquier caso, que ese circuito tenga al menos un par de rectas bastante largas para poder hacer el lanzamiento correctamente.

En un principio incluso pueden ir dándose relevos. El monitor debe tener conciencia de que la fila vaya de menos a más, al menos hasta que la mecánica esté interiorizada. Es decir, al que menos velocidad punta tiene lo pondremos primero, y el último será el más rápido, para que el lanzamiento sea efectivo. De lo contrario puede haber cortes de ritmo y cambios que romperán el ‘tren’. Una vez tengan el ejercicio asumido sí podemos cambiar roles, de manera que todos aprendan a estar en todas las posiciones.

Los lanzadores no deben ir a desde el principio, sino de forma progresiva hasta que ya no tengan más. Entonces deberá abrirse sin estorbar el paso de la fila. Sin embargo, el último lanzador ya sí deberá ir al máximo y, cuando su velocidad empiece a caer, el sprinter lo adelantará y terminará el ejercicio también a tope. Lo normal es que las primeras veces salga mal, no se midan bien las distancias y haya factores que no se tengan en cuenta. Pero a medida de trabajar juntos se irán entendiendo e irán mejorando.

Para ayudar a su orientación, se puede marcar con líneas la distancia hasta la “línea de meta” para que vayan midiendo mejor su esfuerzo y lo que queda para el ‘sprint’. Una vez esté ejercitado, si se dispone de un grupo de mayores que pueda hacer de ‘rivales’ –siempre teniendo en cuenta que hablamos de un ejercicio práctico, no una carrera de verdad- para que experimenten con la presencia de otros ciclistas.

El sprint son horas de trabajo. Pero convertir un equipo de chavales en una máquina bien engrasada no sólo va a hacer que se ganen carreras en categorías inferiores –que, como venimos sosteniendo desde siempre en este espacio, es lo de menos- sino que va a aumentar considerablemente la confianza de los niños en ellos mismos y en sus compañeros, además de hacer un trabajo que le exigirán en el futuro si se decide a competir, y que ahora es el mejor momento para aprender. Jugando, como siempre.

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