Primeros auxilios (II): Quemaduras por asfalto y rotura de clavícula

quemadura

Seguridad/Normativa (23/10/2016)

Una vez que ya sabemos los utensilios que hacen falta para practicar los primeros auxilios, es buen momento para entrar poco a poco en materia. Lo primero es dejar claro en qué consisten los primeros auxilios: se puede definir como un conjunto de actuaciones y técnicas que permiten la atención inmediata de un accidentado, mientras llegan los profesionales sanitarios, con el fin de que sus lesiones no empeoren. Según la gravedad de esas lesiones, podemos estar evitando una infección o salvándole la vida a una persona.

En la entrada de hoy vamos a detallar dos casos de lesiones que no ponen en peligro la vida del niño y más o menos comunes en los accidentes ciclistas: las quemaduras por asfalto y la rotura de clavícula. Al no estar en una carrera no tenemos ambulancia y el tráfico está abierto. De ese modo, cuando veamos el accidente paramos detrás y ponemos las luces de emergencia para avisar a los que vengan. Nos colocamos el chaleco y colocamos las señales de peligro con la mayor rapidez posible para avisar a coches que vengan en sentido contrario. Si es necesario, no hay problema en bloquear el carril con nuestro coche para evitar un posible atropello.

Antes de nada, hay que dar unos pequeños pasos para asegurarnos de que el niño está consciente y bien. Le hablamos y hacemos preguntas básicas. ¿Cómo te encuentras? ¿Te duele algo? ¿Qué te ha pasado? El objetivo es que responda y muestre que está consciente. Sobre todo debemos observar que habla con fluidez, será buena señal. Como no sabemos si puede haber alguna lesión interna, lo mejor es ponerlo en posición lateral de seguridad –la posición fetal-. En el caso de la quemadura por asfalto, dejamos la zona al aire libre mientras curamos al niño. Lavamos bien la herida con las ampollas de suero fisiológico –si quedan trazas o pequeñas piedras podemos intentar quitarlas con el cepillo-, luego humedecemos gasas con el mismo suero y, por último, vendamos la herida. Ayudamos al niño a levantarse con mucha precaución –si es una simple quemadura, lo normal es que él mismo se levante y podamos hacer la cura en el arcén- y lo llevamos al Centro de Salud más cercano para un examen algo más profundo.

Vayamos al caso de la rotura de clavícula. Hacemos la misma operación para avisar a todo el mundo en la carretera. Luego hacemos la misma comprobación de que está consciente. Si no hay más complicación y tiene la clavícula rota, nos dirá que le duele el hombro. En cualquier caso y ya que es la zona del cuerpo con la que más caen los ciclistas, no pasa nada por hacerle la comprobación directamente. Tocamos con suavidad la zona para comprobar si hay posibles relieves, lo que podría indicar una fractura total y abierta. Inmediatamente llamamos a las asistencias sanitarias y le damos el punto más exacto posible. Para eso es bueno fijarse siempre por la carretera en la que vamos, el kilómetro en que estamos y el sentido que llevamos.

Después, volvemos a colocar al niño en posición lateral de seguridad por la misma razón, dejando la clavícula afectada hacia arriba y apoyándolo sobre el hombro bueno. Mientras vienen los sanitarios, es conveniente taparlo para que no pierda temperatura corporal. Una manta o un abrigo bastará, al menos de cintura para arriba. Hasta que no lleguen los profesionales es importante no mover al niño. Y si por caso de necesidad hubiera que hacerlo, esta movilización debe hacerse en bloque colocando la férula que debemos llevar en el botiquín. Si no sabemos hacerlo, esa movilización nunca la puede hacer una persona sola. Mínimo entre dos: uno coge las piernas del niño y el otro el tronco, teniendo en cuenta que la zona afectada tiene que quedarse fija durante la movilización.

También es fundamental no dar comida ni agua al niño durante la espera. Para que esté un poco más cómodo podemos aflojarle un poco el casco sin quitárselo y también podemos aflojarle la ropa, también sin quitársela. Una vez llegados los servicios sanitarios, serán ellos los que se encarguen y son los que tienen los conocimientos necesarios para actuar.

Es muy importante dejar claro que estos son dos casos más o menos sencillos, sin complicaciones. Después puede haber muchos factores que compliquen cada caso. En una próxima entrada veremos otros más complejos para los que es necesario estar preparados. También hay que aclarar que todo esto que se cuenta aquí no tiene por qué ocurrir, y de hecho lo normal es que niños y mayores disfrutemos de la bici sin mayor problema, pero los accidentes suceden y es mejor tener unas nociones básicas por si nos pilla delante.

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